domingo, 27 de diciembre de 2015

del 'enganche emocional' y 'WhatsApp'

La semana pasada una compañera de facultad me preguntó cómo traducía la palabra 'engagement'. De todos los significados que 'WordReference' aporta, el que más nos convenció para un contexto educativo fue 'compromiso', si bien, no nos dejaba del todo satisfechos. 'Implicación' es la palabra que utilizo principalmente. La RAE la define como 'acción y efecto de implicar o implicarse'. Me gusta esta acepción que se refiere a 'hacer que alguien se vea enredado o comprometido en un asunto'. Simplificando mucho la cuestión, el objetivo general (y breve) que en este trasfondo todo docente (y 'docenta') debería auto-incrustarse podría ser: 'conseguir la implicación del alumnado, para aprender de una forma natural y atractiva'. Ahora bien, para poder verificar que esto ocurre, hay que tener muy claro y valga la redundancia ¿qué implica la implicación? (para alumnado y profesorado), y al menos también, ¿cómo se puede conseguir? (espero no defraudar).

En mi opinión, un aspecto crucial para conseguir la implicación del alumnado en su aprendizaje (sin reticencias ni ritintín), consiste en lograr una conexión o 'enganche emocional' mutuo (docente-discente y discente-docente). Si bien, se trata de un concepto con significado abierto y adaptable a cada contexto e individuo, este 'enganche' será multi-causal y evolucionará (o no) con el tiempo. 'Sin emoción no hay aprendizaje'.  El primer día de clase es clave. Para empezar a conectar hay que impactar al alumnado. Proponer algo que no se espera, y que además le parezca seductor, adherente y provocador. Hoy día los docentes tenemos 'armas de aprendizaje masivo' (esto es sólo un ejemplo) que si se integran de forma natural en el proceso de aprendizaje, pueden favorecer el 'enganche emocional' del que se habla, y por tanto, según indica la literatura científica, su aprendizaje... ¡y más allá! Me refiero sobre todo a la tecnología móvil y a las redes sociales (de las cuáles no me considero experto, pero sí un poco geek).

Yo este año el primer día de clase tras preparar el escenario, comienzo en silencio cara a cara con ellos y esta imagen de la derecha proyectada en la pantalla. El QR enlaza a un formulario inicial con preguntas diversas que me permiten conocerles, les motivan a pensar un poquito, y además les hace que se generen una idea de lo que se van a encontrar en la asignatura (y su rol en la misma). Tras varios minutos en los que nos miramos, el primer alumno se levanta móvil en mano y escanea el QR, otros lo hacen desde su silla...

Como puedes ver entre múltiples y variadas, en la pregunta número 18 el alumno debe decidir si estaría dispuesto (o no) a formar parte de un grupo de WhatsApp de clase administrado por el profesor, y se hace mención expresa a que se va a utilizar (únicamente) para compartir recursos e informaciones importantes de la asignatura. A día de hoy, el 100% de los alumnos está en el grupo. Puede que me equivoque (ya os lo contaré al finalizar el cuatrimestre) pero creo que esta conexión directa docente-discente y discente-docente, genera una predisposición que favorece el 'enganche' emocional entre ambos. Esto en mi opinión es un buen inicio.

Por supuesto no es el único recurso que se utiliza como vía de comunicación, ni para generar implicación y aprendizaje. El grupo incluye a todos los alumnos de clase que así lo han comunicado y cuenta con una serie de normas no escritas que hacen referencia a: (1) respeto máximo a las opiniones; (2) ortografía y forma de escribir correcta; (3) horario de uso prudente, y (4) contenidos de interés relacionados con la asignatura. Hasta el momento, la dinámica del grupo se ha ajustado y cumple con estas normas de forma estricta. Algunas de las utilidades que le damos en los días que tenemos clase son: (1) comunicación pre-clase (con una imagen que genere curiosidad como esta de la derecha, diez minutos antes de empezar la clase; (2) comunicación en-clase (para compartir el enlace del vídeo de la semana, un ejemplo); y (3) comunicación after-clase (con diapositiva resumen atractiva de lo tratado en clase, enviada tras abandonar la clase a los dos-tres minutos).

Los días que no tenemos clase, las comunicaciones están muy seleccionadas (no hay comunicación cada día para no sobre cargar) e incluyen: (1) enlaces a tuits (por ejemplo este), y al 'Aula virtual' con recursos; (2) recordatorio de aspectos importantes (por ejemplo, 'no olvidéis traer portátil mañana' o 'recordad la jornada de mañana en el salón de actos'); (3) tips de ayuda y refuerzo de aprendizaje (con imágenes como esta de la derecha que incluye ideas de apoyo y fomento de la reflexión). No obstante, la actividad estrella por excelencia se realiza cada miércoles de 22 a 23h y la hemos denominado 'La hora feliz'. En ella se genera un espacio de aprendizaje informal para resolver dudas de la semana y compartir recursos. Yo en esta hora para ser más efectivo, pues tengo dos grupos de clase (y de WhatsApp), utilizo notas de voz en mis comunicaciones. La participación activa es elevada (y la pasiva seguro que también).

Creo importante enfatizar además, la necesidad de utilizar un lenguaje y un tono cordial, amable, respetuoso con todos los alumnos, muy optimista y motivador, y adaptado a este tiempo (al fin y al cabo los grupos de WhatsApp también forman parte de nuestro día a día). Y mucho ojo, esto que os cuento puede funcionar muy bien para 'conectar emocionalmente' a alumnos y profesores, vale. Sin embargo, no servirá absolutamente de nada si no se imbrica en un contexto favorable en cuanto entre otras variables al trato personal con los alumnos, y a su percepción de tu profesionalidad, que será casi directamente proporcional al tiempo que le dediques al menos a pensar qué haces y cómo lo haces cada día.

Me gustaría terminar compartiendo tres aspectos sobre los que podéis reflexionar también: el primero, aunque pueda parecer baladí es el uso de emoticonos, sólo uso aquellos más formales y correctos; el segundo, son las horas en las que comparto información, que siempre coinciden con horas en las que no tienen clase; y el último, qué pasará cuando otros docentes sigan esta misma dinámica (tengo una respuesta que no te voy a dar pues ya voy pasado de palabras). De momento, clima del todo favorable para la navegación y aprendizaje grupal. El 'enganche emocional' entre docente-discente y discente-docente ya estimula el aprendizaje y una implicación sobresalientes. Puedes echar un vistazo a #FIDmola y lo compruebas tu mismo. En breve nos vemos de nuevo. Estoy deseando contarte todo, todo, y todo. ¡Me encantará conocer tu opinión!


Merry pedagogy and happy new year!


*Nota 1: En este blog todas las referencias al alumno en género masculino, implican tal como indica la RAE un término genérico, que incluye también al alumnado de género femenino. 
*Nota 2: Esta experiencia se está realizado con alumnado de primero de Grado de la Facultad de Deporte de la UCAM
*Nota 31087 palabras. ¡Muchas gracias por tu tiempo! 





2 comentarios:

  1. Como ya dije una vez, "sin sonrisa no sé trabajar", y la considero básica para aprender con mis alumnos. Si no hay sonrisa, solo hay información y eso... ya sabemos que NO es aprendizaje.
    Enhorabuena al profe y, sobre todo, a sus alumnos!

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  2. Es importante aprender cada día una cosa nueva y ser feliz con lo que aprendes porque luego en cualquier situación de la vida lo que uno aprende le sirve por ello hay que estar feliz y motivado

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